Hola, Soy Leticia Pecero
Terapeuta humanista e integrativa en Málaga
Creo firmemente que permitirte parar y mirar hacia adentro es el mayor acto de valentía. Mi enfoque es humano, presente y comprometido; no busco ser una figura clínica fría, sino el refugio donde puedas ser tú misma. Entiendo tu ruido mental porque vengo de tu mismo mundo de alta exigencia.
Como terapeuta integrativa en Málaga capital, combino diferentes corrientes —Gestalt, enfoque humanista y herramientas del coaching ontológico— para que el acompañamiento se adapte a ti, no al revés. Porque las diferencias entre terapia humanista e integrativa no son solo técnicas: son filosóficas. Las dos parten de la misma convicción: tú eres el centro del proceso, y el trabajo emocional profundo solo ocurre cuando hay un espacio seguro donde aterrizar.
Mi experiencia previa me permite acompañar tu autoexigencia y burnout con una empatía real y profunda. En ARIMA no hay parches superficiales: el acompañamiento emocional que ofrezco va a la raíz.
Cada persona es única, y por eso cada proceso terapéutico que acompaño está personalizado. No uso fórmulas genéricas: te escucho, te entiendo y juntas construimos el camino hacia tu bienestar.
- Terapeuta gestalt e integrativa
- Coach ontólogico certificada
- Acompañamiento en duelos y pérdidas
- Agente de igualdad de género
- Técnico en trastornos de la conducta
Un acompañamiento real, humano y sin máscaras
Los pilares de mi forma de acompañar
Pongo a la persona en el centro. Te acompaño a habitar tu cuerpo, tu emoción y tu consciencia, integrando tu historia y el entorno sistémico que te rodea. Es mi mirada global para tu proceso de transformación.
Humanista
Integrativo
Sistémico
Ontológico
Todo lo que necesitas saber antes de empezar tu proceso
FAQs
Trabajar desde la psicología humanista significa creer en el potencial de cada persona para sanar y crecer cuando se le ofrece el contexto adecuado. El enfoque integrativo añade flexibilidad: no me ato a una única corriente, sino que incorporo lo que cada proceso pide. Esto puede incluir trabajo con emociones bloqueadas, exploración de patrones relacionales, atención a las señales del cuerpo o reflexión sobre la historia personal. Lo que permanece constante es la actitud: presencia, respeto y no juicio.
Trabajo principalmente con personas adultas —muchas de ellas en etapas de transición vital, agotamiento profesional o emocional, dificultad para poner límites o sensación de estar desconectadas de sí mismas. También llegan personas que ya han hecho algún recorrido terapéutico y buscan un espacio más profundo o con una orientación diferente. No es necesario estar "en crisis" para empezar: el deseo de conocerse mejor o vivir con más autenticidad es razón suficiente.
Para ARIMA, no queremos dar una respuesta rígida de "10 sesiones", porque cada "refugio" es distinto. Aquí tienes una propuesta de redacción:
¿Cuánto tiempo dura el proceso?
Esta es la pregunta del millón y la respuesta más honesta es: depende de ti.
En ARIMA no creemos en soluciones "flash", sino en procesos de transformación real. Sin embargo, para que puedas tener una referencia, así es como solemos trabajar:
Fase de Inicio (Las primeras 4-5 sesiones): Aquí nos centramos en que te sientas en un espacio seguro, en identificar qué te está doliendo o bloqueando y en establecer tus objetivos. Es un periodo de toma de contacto mutuo.
Fase de Proceso: La duración total varía según lo que necesites profundizar. Hay personas que vienen para resolver un conflicto concreto y lo logran en unos meses (10-12 sesiones), y otras que eligen la terapia como un camino de autoconocimiento continuo que dura años.
Tú marcas el ritmo: Mi objetivo no es que dependas de la terapia, sino que integres las herramientas necesarias para caminar por ti mismo/a. Por eso, realizamos revisiones periódicas para valorar tus avances y decidir juntos si seguimos profundizando o si iniciamos la fase de cierre.
Mi compromiso: Acompañarte de manera eficiente y humana, respetando tus tiempos pero impulsando tu crecimiento.
Porque creo que la terapia es, ante todo, un encuentro entre personas. El enfoque humanista me permite estar presente de verdad —no detrás de un protocolo— y acompañar a cada persona desde donde realmente está, no desde donde "debería" estar. La psicoterapia humanista integrativa me da el marco ético y la libertad técnica para hacer un trabajo que sea a la vez riguroso y profundamente humano. En ARIMA eso es lo que quiero ofrecer: un espacio donde te sientas vista, no evaluada.
Mi estilo es cálido, directo y sin artificios. Las sesiones son un espacio para explorar, no para rendir cuentas. Puedes llegar sin saber muy bien qué te pasa: a veces eso es precisamente el punto de partida. No me limito a escuchar: intervengo, pregunto, señalo lo que observo, propongo ejercicios cuando son útiles. La relación terapéutica —lo que ocurre entre nosotras en la sesión— es en sí misma una herramienta de trabajo. Cada sesión dura aproximadamente 60 minutos.